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viernes, 11 de marzo de 2011

Rutina por Ritual .

‘La obra humana más bella es la ser útil al prójimo’ Sófocles

No sé con profundidad qué signifique esta frase; la tomo de un librito diminuto de frases inmortales que me regaló una amiga porque pensé: Si a tan sólo una persona le resultara útil leer mi historia, este blog habrá cumplido su misión. Habrá valido la pena exponer la piel al escrutinio público y también morboso de mi sangre caleña.

Yo quiero hacer un libro. Un libro sobre viajes, sobre un viaje, sobre el viaje de todos los que sueñan con vivir su propia vida y la mía es viajar capturando historias sobre tribus y paisajes; quiero intercambiar saberes, recoger datos útiles para cualquier viajero. Soy un frankestein de pensamientos rotos y de inquietudes no resueltas. Somos las vidas que nos cruzamos en momentos que corresponden. Me hice comunicadora en mi afán por expresar: la comunicación es para mí una herramienta útil que puedo aplicar en temas que me interesan. Por eso trabajé con proyectos de educación ambiental y  aproveché el periodismo digital para construir puentes en la Cali-Cultural. He trabajado siguiendo el corazón porque se me hace más fácil la vida si mi día a día hace parte de algún proyecto personal y bueno, ahora cautivada con los beneficios de Internet, le saco provecho a esta plataforma social con respeto y sin más pretensiones que compartir de la única manera que sé, libremente…

En verdad lo único que estoy dejando atrás con este viaje es mi rutina. Quería retarme a vivir como siempre creí posible: haciendo trueques, desafiando horarios, esquivando compromisos que distraen a los verdaderos anhelos; convirtiendo en lo posible cada actividad en una experiencia ritual. Lo evidente dice que somos el resultado de cada acción: en realidad... somos lo que pensamos y soñamos porque eso sí que proyecta nuestro andar. Prefiero cuidar mis sueños que son alimento para el alma que construir un futuro incierto lleno de planes. Hay que vivir haciendo lo que uno ama y sé que hay sueños que son fantasías de la mente. Por fortuna yo tengo la certeza que mis sueños persiguen mi intuición porque mis sueños son los ‘antojos’ más arraigados en mi alma. Todos debemos tener la posibilidad de escoger y yo quiero mirar por el mundo para escoger.. (o tal vez) nunca  escoger… de eso se encarga mucho el universo. Cada persona tiene procesos distintos y ahora entiendo que mi vida empezó al revés. Yo no me casé con el hombre equivocado, por ejemplo, me casé en el momento equivocado pero eso me hizo empezar a crecer. Amo la vida en familia y cada que veo a mis sobrinos me confirman cuánto vale la pena vivir de esa manera. Sólo que por ahora no son mis sueños y voy a dejar que lleguen naturalmente. La vida es un viaje para hacer con todos los sentidos y a los gatos nos gustan los días grises, repentinos y casi rotos como hoy. 


viernes, 18 de febrero de 2011

El Viaje

La idea de hacer un viaje de aventura siempre hizo parte de mi vida porque para mí aventurarse es una buena forma de vivir y, en últimas, la más espontánea. Me gustan los riesgos, los desafíos; la adrenalina que se libera cuando se toma una decisión sin saber qué sigue. Pienso que esa sensación de vacío es lo que permitirá llenarte luego y más importante aún, sorprenderte. Dicen los sabios que cuando se toma una decisión correcta el universo conspira para mostrarte el camino a seguir. A mí me ha pasado y esto me llena de confianza y fortaleza interior para atender el llamado de la tierra y poder escuchar las señales. Alguna vez me dijeron que los gatos abrían puertas mágicas y lo comparto; yo siento que Tara me hizo descubrir otro pedazo de mi alma y eso que para la astrología tradicional, ya soy una leoncita.

Trabajé en ElPaís hasta hace poco y tengo que confesar que cuando renuncié (disfrutaba mi trabajo así la decisión no fue fácil), lo único que tenía claro es que quería viajar y que iba a empezar por Suramérica y en carro. No tenía rutas, ni costos ni logística alguna, pero renuncié precisamente porque lo que necesitaba era tiempo para poder  organizar la travesía. Como era de esperarse, la primera reacción de mi familia fue angustiarse y darme la espalda. Para ellos siempre he sido la hija rebelde y este debía ser mi último capricho. Tengo que decir que lo más difícil de mi vida ha sido reconocerme como oveja negra y tener que afrontar que mis anhelos, tan ajenos a los ideales convencionales de mi familia, han significado la intranquilidad para unos papás que están mimetizados dentro de esta sociedad caleña. Sin embargo, lo paradójico de todo es que siempre me he sentido protegida por ellos y sé que aunque no comparten todas mis decisiones, su amor es incondicional y esa es una bendición indeleble en la vida de cualquier ser humano. Entre esforzarme por encajar o engañarme para sacrificar mis sueños, escojo volar para jamás traicionarme a mí misma. 

Este sueño comenzó compartido y desde entonces sólo ha tenidos cambios consecuentes con el fluir de la vida misma. La idea del carro se fue poco a poco desvaneciendo por una razón muy sencilla: el clima. Si mi intención era viajar sin noción de tiempo, entonces el carro sería una limitante. Curiosamente me he sentido más libre desde entonces, más liviana, más estratégica. Y es que este viaje será mucho más creativo de lo que pensé en la medida que voy a explorar todos los medios de transporte posibles. La adrenalina me invade y mi viaje se aproxima. Estaré en Ushuaia el 17 de marzo luego de 2 días de vuelo (el 15 hago escala en Lima y el 16 en Buenos Aires). Hace poco vendí mi casa porque necesitaba desapegarme de aquello material que tanto confort le ofrecía a mi 'jaula'. Construí, con la ayuda de 2 talentosas artesanas y amigas, un espacio mágico que reunía cualquier cantidad de detalles para que yo me sintiera en el cielo. Así fue durante 2 años y lo agradecí disfrutando mi espacio cada día. Yo tenía el mundo en mi casa y todos los colores fueron bienvenidos. Ahora, quiero llevar algo de mí al mundo para contagiarlo de sueños y alegría. Ya no me interesa sentir el cielo en la casa, pues no en esa casa, sino en la casa de mi alma, en el único lugar posible desde donde se puede compartir desinteresadamente.

El cambio ha sido literal ‘casa por mochila’ y me aterra pensar que de ahora en adelante toda mi vida estará sobre mi espalda. ¡Qué responsabilidad! Habrá que fortalecerla. Hoy mis sueños están atrapados en el alucinante trópico de mi tierra Pacífica, pronto, desde el polo sur, empezaré a liberar mariposas. 




martes, 15 de febrero de 2011

La vida con Tara

Tara es una gata persa. Dicen que los bigotes de los gatos son como antenas que miden las distancias entre su cuerpo y el objeto… yo sólo sé que la distancia entre Tara y yo es que ella hace parte de mi y yo soy toda ella. Lo demás es simple teoría. Pero Tara tiene los bigotes más largos del mundo y entonces sólo pienso que la locura es contagiosa.

Tara es borondera y consentida. Tiene mucho de gata, supongo: le gusta la noche y seguro es lunática; ronronera, curiosa, persigue el silencio en las alturas y las mariposas en el jardín de la casa. Le queda difícil camuflarse. Pero Tara no es para nada una gata común: ella come frutas, sobretodo granadilla. Me acompaña a todas partes y tiene la costumbre de lamerme un ojo cuando sigo dormida y ella ya se ha levantado. Tara sabe que es una gata nómada; parte de su particularidad consiste en que a pesar de la territorialidad de su esencia felina, ella comprende que más importante que los lugares son las personas y que vayamos donde vayamos el hogar se lleva siempre en el corazón

La primera vez que le dije a Tara que aún era muy chica para tener gato fue justo después de tres noches tortuosas con su primer calor. Al salir de la ducha encontré la que sería su primer ofrenda de torcaza desplumada. ¿me estaría respondiendo que está lo suficientemente adulta? Tal vez. Pero mi preocupación nunca fue su biología sino que se enganchara con cualquier gato callejero. Una gata en celo es peligrosa y Tara entraba en celo cada tres semanas. Las gatas no tienen ciclos reproductivos como los perros; ellas entran en calor por estímulo pero el vagabundo que la rondaba desapareció hace poco del tejado. A mi también me rompieron el corazón pero por suerte tengo a Tara que se arruncha conmigo. Estoy pensando que he repetido el número 3 muchas veces y es que para mi el tres es un número místico dentro de la composición del universo y quiero creer que es porque Tara completa cualquier vacío entre sujeto/objeto y yo.